SIGUEN A FIONA.........

sábado, 13 de diciembre de 2008

CUENTO DE NAVIDAD ESTILO SHERRILYN KENYON.......


Les cuento gracias a la" señorita maldita pelirroja",conocia la autora Sherry Kenyon .....empecé con Julian de Macedonia y segui........me introdujo en el fabulosos universo alternativo que se invento...........

Los Dark Hunters............o cazadores oscuros,creados por Artemisa,diosa caprichosa .Capitaneados por Archeron............

Estos chicos todos recios ,sufridos y sin alma,tienen una oportinidad de rescate cuando el amor de su vida les devuelve el alma.......

Ya lei como 9 de los 24 libros que envio Tildita ........y estoy conmovida......jajja

espero conseguir algun original......

Bueno el tema es que ayer me tope con una historia corta ,de un cazador que para esta epoca navideña esta triste......

El muchacho en cuestion un ex ganster,extraña a la familia.....que tuvo en vida humana.

, me parecio sorprendente que en este cuento ,se deje una espectacular mensaje sobre la familia y esta epoca........

Yo me di permiso de extraer la parte mas importante y compartirla.

Para que no se pierdan los protagonistas son Gallagher ,el ex ganster ,y Simi .

Simi es un demonio de 9000 años,es la pequeña niña de Archeron ,el super jefazo de estos chicos .

Simi es como buena demonio vampiro es muy especial ,quiere comer a cada cosa que ve.Pero te enternecen los dialogos que tienen con Archeron........parecen un padre que regaña a su hija.........

ella ama la tv y los programas de cables .........tiene su cama con dosel.......tiene tarjeta de credito.(¡toma!)(datos que les cuento para que conozcan a la criaturita).......

en fin en medio de este clima bizarro se desarrolla esta historia de navidad........que es de espiritu pantanesco....porque como uds. saben aca nos reunimostodos sin importar las diferencias.....

Basta de chachara ...........les dejo parte del cuento............


....Gallagher hizo una genuflexión, se persignó de nuevo y se sentó en la última fila de bancos. Podía sentir a Rosalie en aquel lugar; como buena creyente y practicante, jamás se había saltado un día de precepto ni una festividad católica. Y él la había acompañado sumisamente, enfrascado en un mar de dudas. Siempre paciente, Rosalie se sentaba a su lado, le daba una palmadita en el brazo y sonreía satisfecha consigo misma por haber conseguido algo que parecía imposible.
Te echo de menos, Rosedijo con el corazón en la garganta y un dolor insoportable en el pecho provocado por su ausencia. Quería quedarse allí donde percibía su presencia, pero no podía hacerlo. Ningún Cazador podía permanecer mucho rato en una antigua iglesia antes de que los fantasmas del pasado le atormentaran. Y en ese momento, se encontraba muy débil para enfrentarse a ellos. Se puso en pie y, silenciosamente, regresó a la pila de agua bendita y salió a la calle. Hacía frío, pero nada que ver con el aire gélido de Chicago o con la frialdad que se extendía en su interior. Bajó por la calle Chartres, pero en realidad, no sabía hacia dónde se dirigía. No tenía deseos de volver al Santuario y no había necesidad de cazar en Nochebuena; puesto que la mayoría de los humanos se quedaban en casa con sus familias, los Daimons solían hacer lo mismo.
— ¡Hola hola!
Se detuvo ante la ya familiar voz cantarina. Se giró y se encontró a “Simi” tras él.
— ¡Hola! —contestó; esperando encontrarse con Ash junto a ella, pero, aparentemente, estaba sola. Simi se acercó hasta él dando saltos. Realmente no había otra manera de describir su forma de andar, feliz y despreocupada.
— ¿Qué haces tan solo en la calle? —Preguntó la chica— ¿No te acuerdas del camino de regreso al Santuario? —Y señaló con un dedo el camino hacia donde se dirigía— Está justo allí. Los Osos son muy fáciles de localizar casi siempre. Puedes escucharlos cantar a kilómetros de distancia.
— No; quiero estar solo un rato.
Simi se encogió de hombros y frunció el ceño.
— ¿Por qué? ¿No se portaron bien contigo? Mamá Lo se pone un poco grosera conmigo cuando juego con los cachorros; se cree que voy a comerme a alguno, pero no me gustan. Demasiado peludos. Pero, si me dejara arrancarle la piel a alguno, seguro que no me lo pensaba.
Gallagher rió sin darse cuenta apenas.
— ¿Eso es una broma?
— ¡Oh, no! Nunca bromeo sobre los pelos en la comida. Son asquerosos —le confesó mirándole—. Si no fueron groseros contigo, ¿por qué te marchaste entonces?
— No lo sé. Supongo que no me sentía a gusto allí.
— ¿Por qué?
Obtuvo un encogimiento de hombros a modo de respuesta.
— ¿Y tú qué haces aquí fuera?
— Nada. Akri ha salido con ese demonio de pelo rojo, así que me dijo que podía irme a jugar, siempre y cuando no me comiera nada que no estuviese cocinado por un humano. Pero me he dado cuenta que mis lugares favoritos están cerrados; y eso no me gusta nada. Así que he pensado en hacer una visita a los Osos y ver si José –que es humano y no un Oso- me prepara algo bueno para que akri no se vuelva loco si me lo como.
— ¿Akri es Ash?
— Sí.
— ¿Y el demonio pelirrojo?
— Artemisa, esa diosa ladina. Tú la conoces. Es la que te robó tu alma.
— No la robó.
Simi le hizo una pedorreta.
— Por supuesto que lo hizo. Ella lo roba todo.
La chica se puso de puntillas para mirarle a los ojos.
— ¡Oye! —Gritó mientras le cogía la barbilla para poder moverle la cabeza a uno y otro lado, examinándole a fondo— Hay dolor ahí dentro. Eso hará que akri se ponga muy triste. No le gusta que sus Cazadores Oscuros sufran, y a Simi no le gusta que akri se ponga triste. ¿Por qué sufres?
— Echo de menos a mi familia.
Mientras asentía enfáticamente con la cabeza, le soltó.
— Yo también echo de menos a la mía. Mi mamá era muy buena. Solía jugar
conmigo a todas horas. “Simi”, me diría “te quiero”. Así sabía yo que me quería. Akri también me quiere —ladeó la cabeza un poco para mostrarle los cuernos, cubiertos, en esta ocasión, por lo que parecían ser unos gorritos tejidos a mano— Mira, akri incluso me regala calentadores para que no se me enfríen los cuernos. ¿Tú también quieres calentadores para tus cuernos?
Ésta debía ser la conversación más extraña de su vida. Y no sabía por qué seguía allí, hablando con ella. Quizás se debía a la manera infantil con la que se comportaba; había un aura de inocencia a su alrededor.
— Yo no tengo cuernos.
— ¿Quieres unos? —Preguntó esperanzada— Puedo regalarte unos de colorines. Akri tiene unos negros, pero no deja que nadie los vea.
— ¿Ash tiene cuernos?
— ¡Oh, ya lo creo! Son preciosos; no tanto como los míos, pero están muy bien. Simi te diría que ojalá los vieses, pero si lo hicieras, morirías; y creo que Simi te echaría de menos, tú también pareces muy majo.
Gallagher frunció el ceño. Esa chica era un ser muy extraño. La observó mientras rebuscaba en su gigantesco bolso. Tras unos segundos, sacó una manopla para el horno en forma de pez y se la ofreció.
— Esto también es de calidad. De QVC. Mi teletienda favorita. ¿Tú también ves QVC?
— No.
— Pues deberías. Me encantan todos sus productos. Akri dice que estoy enganchada, pero no
se queja mucho cuando compro. A ellos también les gusto mucho. Me sacan en el programa y me llaman Señorita Simi. Me gusta.
Gallagher le devolvió la manopla.
— ¡Oh, no! Eso es para ti. Los regalos traen felicidad. Y Simi quiere que seas feliz.
Sí; indudablemente éste era el momento más extraño de su vida. Tanto de la mortal como de la inmortal.
— Gracias, Simi.
Simi restó importancia al agradecimiento con un gesto de la mano.
— No hace falta que me des las gracias. Eso es lo que hacen las familias. Se cuidan los unos a los otros.
El estómago se le encogió al escucharla.
— Hace mucho que no tengo familia. Tuve que abandonarles.
Todo el mundo tiene una familia. Yo soy tu familia. Akri es tu familia. Incluso esa apestosa y vieja diosa es tu familia. Es como esa tía rancia y horripilante que viene de visita y que nadie quiere, por eso cuando se marcha todos se ríen de ella.
Gallagher se rió de nuevo.
— ¿Sabe que tú hablas así de ella?
— Por supuesto. Se lo digo a la cara todo el rato. Por eso akri me dice que me vaya a jugar cuando está con ella. No le gusta que nos peleemos —le agarró de la mano y continuó hablando—.
Escúchame y te diré una cosa que akri me dijo en una ocasión. Tenemos tres tipos de familia: aquéllos de los que nacemos, aquéllos que nacen de nosotros y aquéllos que llevamos en el corazón. Yo te llevo en mi corazón, así que Simi es ahora tu familia, y no te dejará marchar. Si estás triste, supongo que será porque tu familia aún está en tu corazón, y ocupan tanto espacio que no te queda lugar para nadie más —le dijo dándole unas palmaditas en el centro del pecho—. Mira, mi mamá está todavía en mi corazón, pero también está akri, y Zoe, y Braz, y Kyrian y mucha más gente que he ido conociendo a lo largo de los siglos. Tú también estás ahora en mi corazón. Tu problema es que debes aprender a seguir adelante.
— No puedo dejar atrás a los míos.
— Y no debes hacerlo. Jamás. Nadie debe olvidar a los seres amados. Pero tu corazón es sorprendente. Siempre puede hacerse más grande para seguir metiendo tanta gente como necesites. Los que vivan en él, no se marcharán jamás. Es una especie de casa. Simplemente haces sitio para una persona más, y después para otra, y otra, y otra. Es como comprar en QVC, cada vez que lleno una habitación de objetos, akri me hace una habitación nueva. Siempre hay
espacio para mucho más.
Quizás esas palabras encerraban algo de verdad. Con las manos entrelazadas, Simi comenzó a andar instando a Gallagher a que la acompañara.
— Toda tu familia es feliz ahora. Quiero decir, que no estaban felices cuando tú desapareciste, pero no vamos a regresar a ese momento. Han aprendido a aceptar a otros, y ahora son personas felices. Han seguido adelante, y tú necesitas hacerlo también para poder ser feliz. ¿No quieres que Simi sea tu familia?
Se sentía un poco mareado por la rapidez de la conversación y sus cambios de tema. Simi se inclinó ligeramente hacia él y le susurró.
— Ahora es cuando tú dices: “Sí, Simi, me encantaría que formaras parte de mi familia.” Porque, si no lo haces, entonces tendré que sacar otra vez mi manopla y asarte en la barbacoa. Akri aún está un poco molesto por el último Cazador Oscuro que asé hace ya… ¡oh! Más de mil años. Tiene memoria de elefante para recordar ciertas cosas. Así que dime, ¿quieres que Simi forme parte de tu familia?
Gallagher sonrió sin darse cuenta.
— Sí, Simi, me encantaría que fuésemos familia.
Ella sonrió satisfecha.
— Bien. Eres un Cazador bastante listo. No me extraña que le gustes a akri.

Antes de ser consciente de lo que ocurría, Simi le había llevado de vuelta al Santuario. Abrió la puerta y se quedó allí, esperando que él entrase. El alboroto de un rato antes no era nada comparado con el que había ahora. Había cuatro halcones apoyados sobre la barra de una cortina, bailando al ritmo del villancico, en versión rock, que los Howlers (adoptando su forma humana) estaban cantado, mientras Dev Peltier tocaba el piano. Un tigre blanco estaba echado panza arriba sobre el sofá, y Marvin, el mono, se dedicaba a saltar alegremente sobre su barriga. Un enorme oso negro –seguramente Aimee Peltier-, daba de comer sándwiches de mantequilla de cacahuete a unos cachorrillos. Una pelirroja con una cicatriz en la mejilla se acercó hasta ellos y dio un enorme abrazo a Simi.
¡Oye! Pequeño demonio, ¿dónde has dejado al jefe?
Simi encogió los hombros.
— Está atendiendo a Su Majestad “Soy Peor Que Un Grano En El Culo”. ¿Cómo estás Tabitha? ¿Vendrán tu hermana y Kyrian?
— Llegarán mañana. Las náuseas matinales atacaron a Amanda justo cuando se preparaban para salir, y Talon dijo que estaría aquí tan pronto como pudiera.
Las dos mujeres se perdieron entre la multitud. Gallagher permaneció en la puerta, observando la juerga. Arcadios, Katagarios, Cazadores Oscuros, demonios, humanos y quién sabe qué más, se encontraban reunidos en el salón. Según las leyes, no deberían mezclarse, y aún así, todos estaban juntos. Unidos por algo más que la sangre. Unidos por sus corazones.
Colt se acercó hasta él. Un Centinela Arcadio; su trabajo consistía, técnicamente, en perseguir y dar caza a los Katagarios. Pero muchos años atrás, los Peltiers habían rescatado y protegido a la madre de Colt, y tras la muerte de ella, se habían encargado de criar al muchacho. Era leal al Clan de los Osos, tanto como cualquier hijo natural de los Peltier. Sonriendo, sacó una manopla para el horno en forma de piña del bolsillo trasero de su pantalón.
— Hombre, Gallagher, debes estar muy considerado. Has conseguido uno de los peces. Yo sólo conseguí una asquerosa piña.
— ¿Qué? ¿Es que le da una manopla a todo el que se encuentra?
— De eso nada. Sólo a la familia.
Gallagher miró a su alrededor, y vio algo que no había notado antes.
Todos tenían una manopla.
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les gusto? ,yo lo ame ............
besos pantanosos
fiona

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