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domingo, 15 de marzo de 2009

CEGUERA-DESAFIO PPC


ME PRENDI EN EL DESAFIO PPC,SOBRE LA CEGUERA.......Y ME SALIO UN LARGO CUENTO....
ASI QUE LES DEJO CON MI LOCA INVENCION DE PADOWAN DE LITERATURA(descarada me llaman )

CEGUERA
La ceguera es la pérdida total o parcial del sentido de la vista. Existen varios tipos de ceguera parcial dependiendo del grado y tipo de pérdida de visión
(Wikipedia)
Estaba recostada sobre la puerta de cristal, que daba al balcón de su 3 piso .Desde allí sentía la brisa cálida del verano acariciándola, consolándola.Los ruidos de los autos que provenían de la avenida Libertador, eran música para sus oídos.
El piso estaba sumido en una oscuridad total.Las sombras de la noche bañaban los escasos muebles y los rincones .Al igual que el corazón de Pruddie.
María Prudencia Olivares Martinez, contadora, 34 años. Había cumplido con Dios, con la patria y consigo misma, al realizar todo lo que se debía hacer y tener en esta vida.
Había asistido a los colegios correctos, todos privados, todos bilingües, todos de “gente bien”. Nunca falto al club, ni a los cumpleaños y fiesta que su madre le imponía. Misa todos los domingos.
Realizo todas las gracias que se suponen en una chica de sociedad.
Rio bajo, temiendo traicionar la verdad, que su familia lo único que había sustentado era un viejo apellido, algo arcaico. Lleno de gente en su misma situación. Conservadores de una vieja tradición. Ciegos de la realidad y de otro entorno.
Se había encerrado en el mundo destinado a ella. Hasta que debió elegir una carrera. Se suponía que debía”estudiar”, y quizás hacer como tantas otras, encontrar marido, sentar cabeza casarse y disfrutar de sus logros en alguna casa por san Isidro.
Definitivamente, los planes trazados con tanto cuidado por Michi Olivares Martinez, su madre, se fueron hacia el riachuelo, cuando piso la universidad. Porque no contó con la aparición de su amiga Gaby y de Javier, su futuro marido.
Lo mejor de la universidad privada, fue la carrera, un círculo de contactos y Gaby. Su perfecta antítesis.
Gaby era alta, altísima y rubia. Con 30 kilos de más, le aportaban a su cuerpo una armonía de la que disfrutaba y emanaba poder. A Pruddie le permitió conocer la vida mas allá de su estricto circulo de zona norte.
Judía, de padres divorciados, Gabuchi (como ella le decía cariñosamente) era audaz, se comía al mundo. Se adoptaron mutuamente. Cosas de hijas únicas decían.
Miro hacia la calle esperando ver el Renault plateado de su amiga, solo un cartonero se hizo presente. Las lágrimas bajan impunes, una tras otra. Implacables.
Recordó tantas cosas esa tarde.
Fue en su último año. Cuando cursaba su ultima materia que debieron hacer un trabajo practico de a tres. ¡Vamos que siempre fueron muy selectivas con eso de la gente que las acompañaba en los trabajos prácticos!
Sus profesores y compañeros sabían que había que llevar su ritmo o morían. Por ese entonces Gaby ya había conseguido un trabajo en una importante revista de moda de mujer, de recepcionista.
Lo peor fue cuando lo conto a viva voz en el te del Alvear de su circulo. Las caras desencajadas de muchas de las señoras amigas de su madre, eran para foto.
Reconoció que allí debería haber llamado al oftalmólogo, su ceguera había comenzado a dar síntomas y Pruddie, no lo reconoció.
Con ese bendito trabajo practico, llegó Javier. Llegó el amor.
Lo supo por dos motivos, por que cuando él estaba con ellas, sucedían dos cosas; siempre. Se ponía torpe y tiraba todo; su amiga sacaba a relucir sus celos en forma de sarcásticos comentarios, rociados con acido, hacia el nuevo integrante del grupo.
Había que ver como se ponía, colorada, colorada. ¡Como una adolecente!
Y la risa estúpida que le salía .No la salvaba que Gaby reclamara sinceramente:
-¿Porque estas tan boluda? ¿Y vos que miras Jaime, era tu nombre?
Lo llamo Jaime todo el cuatrimestre. TODO.
Después del festejo por la excelente nota que sacaron, él la acerco a su casa, en su Fiat uno, color beige. Diciembre Buenos Aires, treinta y cinco grados de calor ,en un sencillo auto sin aire acondicionado.
Y sucedió, tal cual lo espero simpre.Él la beso y le importó poco el sudor y la traspiración de ambos, sólo la quería a ella. Solo a ella, más allá de su apellido, de sus prejuicios, él veía su interior.
El noviazgo no fue fácil de digerir para su madre y sus viejos amigos. No decían nada malo, pero tampoco bueno. Esperaban que se le pasara el capricho.
Gaby ayudo, porque apenas se dio cuenta de las maquinaciones copetudas, como decía ella, les salió de protectora.
-¡che! ¡Que tan malo no es el Jaime este!-decía mientras pitaba su cigarrillo numero ¿? Del día-si lo vemos bien Pruddie, es lo mejor que te pudo pasar. Labura y estudia. No es un patético nene de papa. De esos que no nos gustan.
Corrección, de esos que a ella no le gustan.
Pero Javier encajaba en ese esquema. Era de clase media, argentino, profesional.Trabajaba para mantenerse. Se hizo a si mismo en los sucesivos años. Nadie le tenía fe, solo yo, que veía sus cualidades.
Y aposte. Aposté fuerte. Por él.
Me case en una sencilla iglesia de Paternal. Mi casamiento fue fantástico y mi vida de casada igual. Al menos los primeros cinco años.
Después se vino el caos y no lo vi venir. El monstruo me rodeo, se alimento de mí y de mi pena.
Con mucho esfuerzo pusimos un estudio contable. Yo trabajaba en una empresa de alimentos, que nos permitió permanecer fuertes ante el panorama de mi país.
Soporte de todo, jefes ignorantes, compañeros malvados. Secretarias inútiles. Sueldos patéticos. Hasta que Javier pudo tener sus logros profesionales y ahí me sume yo.
Trabajamos fuertes para lograr que nuestros sueños se realizaran. La casa llego….junto con su hipoteca.
El auto mejoro. Adiós Fiat uno, hola Toyota Corolla.Viajamos, disfrutamos, solos.
¿Mama? Bien .Hablamos poco. Yo sabía lo que tenia en la punta de la lengua.
Hasta que un día lo dijo nomas.
-¡Te mereces algo mejor, alguien que te de de todo, no que te haga trabajar como una esclava para poder vivir!
Me dejo helada. No lo podía creer.
Mi mama de decía esas palabras tan hirientes. ¿Acaso ella no veía lo feliz que era yo con Javier?
No éramos ricos, pero tenia un hogar y una familia para crear.
La familia de Javier, era tan diferente a la mía .Eso me encanto, sentirme recibida, no juzgada. Mi suegra me acogió como una hija más. Al menos eso pensé yo.
Los años pasaron, los bebes no llegaron. Llegaron otras cosas...llego la enfermedad.
A los 30 me diagnosticaron un quistes malignos en los ovarios. Uno creció tanto que doblo mi trompa de Falopio. El medico fue realista. No habría bebes, no, sin exponer mi vida.
Desde entonces me acostumbre a médicos, exámenes de sangre. Ecografías, de toda clase color y tipo.
El tema hizo mella en mi pareja,
-No importa -dijo él. Las cosas pasan por algo. ¡Estamos juntos vos y yo!
Y yo le crei, como una ingenua yo le creí.
Ocurrió de la manera menos pensada.
Mi suegra nos pidió un favor, una amiga de ella que vive en Chascomus, necesitaba de los servicios de un contador, para solucionar los desbarajustes fiscales e impositivos que le dejo el marido. La había dejado sumida en la pobreza y con dos nenes chiquitos.
Fuimos, y me conmovió.
Joven, sencilla, buena gente, así la vi yo….pero como diría Gaby nunca vi la maldad. Nunca.
La ayudamos a solventar los lios, gratis.Llego la época más fuerte de trabajo, así que deje que el tema lo siguiera Javier. Cada tanto viajaba a Chascomus.
Entre nosotros las cosas estaban mal, pero no decíamos nada. Lo tapábamos con trabajo y proyectos, que cada vez eran más individuales.
Hace una semana fui almorzar a lo mis suegros, cuando fui a buscar el tiramisu para servirlo en el patio, las escuche.
Mi suegra le comentaba al pasar a mi cuñada.
-¡En algún momento lo tendrá que saber, tu hermano se esta demorando mucho en decirle!-meneo la cabeza convencida-Martha le ofrece a él todo lo que no tiene con ella. Hijos, un futuro feliz. A parte ella nunca fue de nuestra clase. Finje, pero es una estirada.
Mi cuñada me vio y se petrifico. Alcanzó a hacerle señas a su madre .En algún momento el postre resbalo de mis manos y cayo al piso. Es lo único que me acuerdo.
El recorrido desde Villa del Parque a Belgrano, no lo recuerdo.No se si pase semáforos en rojo, si me persiguió la policía, si atropelle a alguien con el auto.
Atine a guardarlo en la cochera y a subir a esperar a Javier.
Martha, era la amiga de mi suegra a la que habíamos ayudado con su problema fiscal. Es mas ese día, era el cumpleaños de mi suegra y mi marido desde el domingo estaba en Chascomus, ayudando.
Cuando llego a casa ya sabía lo que había escuchado. pensé
Ahí vi todo claramente.
Javier me engañaba con Martha. Ella le daba esas cosas que habíamos esforzado en perder. Ambos.
Él no podía con el tema de mis problemas ginecológicos, quería hijos después de todo. Quería una vida mas tranquila.
Estaba en shock. Me sentía vacía y sin sentimientos. No había rabia. Debería existir, pero no me salía. Debería haber habido reproches pero no. No asomaban mi boca. Solo atine a decir:
-¿Porque?
El muy marica, empezó a llorar y a excusarse.
-¡No lo planee!, se dio, ¿viste?la quiero, me gusta.Es diferente a vos –me decía.
Claro que era diferente, era notoriamente diferente a mí. Me avergüenza decir esto pero nunca vi realmente a Martha como mi competencia .Era una ama de casa, sola con dos chicos y gorda. Bastante gorda y descuidada.
¿Qué mujer temería a ese prospecto?
Y el prospecto menos pensado gano, se quedo con mi esposo.
La última semana fue caótica. Javier tenía todo preparado en realidad. Cerró su parte del estudio y se llevo clientes. La secretaria se fue, según ella yo no podría llevar un estudio como ese, si supiera la pobre infeliz, que la que se encargaba de que el sueldo entero este los primeros días del mes, era yo. La cornuda.
Me dejo un desorden de clientes y temas que me ocasiono temblores por días.
Sola me baste, para sobrevivir al caos laboral. El viernes a la noche cuando llegue a casa, la venda se cayó de mis ojos en forma definitiva, comprobé de primera mano la maldad de este hombre.
Debía ser el primer día donde oficialmente estaríamos separados. Él se terminaría de llevar sus cosas.
La sorpresa al abrir la puerta fue grande, se había llevado todo………..
Todo lo material………..lo que compramos a medias….
No tenia nada, me dejo la cama, mi ropa y las cuentas del mes. Ahí la bronca salió. Lloré y llore y no pare de llorar.
Llame a Gaby y le conte .Es la primera vez que deje con la boca cerrada a la verborragia de mi amiga.
Temí haberla asesinado con la noticia.
Pero no, Gaby reacciono y me dijo, con esa voz tan particular:
-¡Voy en un rato, en cuanto la General Paz me lo permitan! Hace mate.Esperame!
Hace rato que la espero.
El ruido del portero eléctrico me llama a la realidad. Que raro no vi el auto de mi amiga.
-Pruddie, soy Sandra, ya se todo me, Gaby me dijo que la pesco un accidente y esta parada a 70 cuadras.
Sandra, mi otra amiga.Abogada, santiagueña, casada con un cardiólogo, madre de una niña. Amigas desde la empresa de alimentos. Es la gerente general ahora.
Me va a matar, ni la llame, decía mientras bajaba el ascensor.
Verla en la entrada al edificio fue una de esas cosas, que me recompusieron el alma. Allí estaba ella, con su equipo de gimnasia y su cabello alborotado,sostenido por una precaria hebilla, y Juana, su hija de 4 años.
Le abrí, y retome la catarata de llanto. La nena me miraba horrorizada.
¡Es una gran amiga! En que minuto, me calmo, me abrazo a mí, a su hija, me llevo a mi casa y me sentó en el piso.
Me percate de algo, traía un termo y el equipo para tomar mate.
Dejo a Juana jugando en el cuarto, con miles de advertencias sobre lo que no debería hacer y lo que no tenía que tocar. Jadeando llego a mi lado.
-¡Así que el hijo de mil p...!-refreno su lengua recordando la presencia de la infante -…eso que sabes-retomo-¿se llevo todo? ¿Decime Pruddie, no es que sea tonta, pero no te diste cuenta nunca?
Negué con la cabeza. Retome mi llanto. Me sentía una boluda a la máxima potencia ¿porque?
Porque fui tan ciega, con todo, con todos.
El celular de Sandra sono. Gaby que debía hacer algo para matar la espera o matar al policía que contenía el desmadro en la General Paz.
-¿Como esta? –gritaba a todo volumen
-¡Mal! ¿Como queres que este? No le dejo ni la cocina, Gaby, se llevo todo, el departamento parece al primero que tuve cuando viene a estudiar desde Santiago del Estero.
Los comentarios se sucedieron a todo volumen, pero yo ya no distinguía nada. Caí en un letargo.
El sonido de la bombilla en la boca de Sandra, me recordó que todavía había alguien conmigo, un viernes a la noche .Alguien, que se puso lo primero que le vino a la mente y trajo a su pobre hija a cuestas.
-¡Dale tonta! toma un poquito, dalee...que te gusta –suplico,en ese tono provinciano,que me encanta.
El guarango toque del timbre nos trajo la presencia de Gaby. Llegó hecha un infierno.
Colorada por el esfuerzo de llegar contra un trafico que no se esperaba. Vi el impacto de la noticia. Menos mal que Javier se fue, porque lo mataría a la primera de cambio.
Me consolaron, planearon mil formas sobre como descuartizar a un hombre y no morir en el intento. Sandra ya estaba viendo como quedarse con algo de anestesia y el bisturí del marido.
-¡Fui una ciega!-exclame-¡una ciega que nunca vio en lo que se transformo su marido!
Mis amigas se intercambiaron miradas.
-¡Yo te voy a decir lo que no viste, bonita!-asevero Gaby-nunca viste como una gorda desalmada te quitaba a tu marido, ni tampoco sospechaste de la ayuda de tu suegrita en esto-me limpiaba las lagrimas y me sonaba la nariz.
-Si Pruddie no es por ofender a nadie, pero esa mujer así viéndola por afuera no es amenaza-tomo otro sorbo del mate-que se yo, ahora hay que pensar en vos y en ayudarte a limpiar el desastre que te dejo-su mirada recorrió la habitación y se estremeció ante las huellas de los muebles de diseño que ya no estaban.
-Lo que vas hacer este fin de semana es descansar y comprar cosas básicas, como una cocina .El domingo si queres te ayudo y revisamos todos esos papeles del estudio. Ahí vemos, decime, ¿se llevo algún cliente o se fue con lo puesto?
-Se fueron bastantes clientes con él, me dejo el chiquitaje -confesé.
Gaby se aferro al mate marcando con sus uñas la superficie del mismo. Suspiró y sonrió.
-No se llevo a uno nuevo –dijo tranquila-¿te acordas que alguna vez tuve un vecino, uno que yo le puse de apodo, cara de queso?
Asentí con la cabeza, Sandra la miraba horrorizada.
-Manuel, se llama en realidad, es ahora un empresario, tiene una fábrica de telas algo así. Me llamo al celu, porque descubrió que el socio le esta robando a dos manos. Quiere alguien, un contador de confianza para ver cuanto le saco y como.-tomo otro sorbo de mate y se lo paso a Sandra-este tipo es bueno como cliente, todo suma ,nena.
Asentí y me acomode sobre su hombro. El pesar por todas las traiciones se sentía en el aire.
-Tranqui nena, deja que inicie yo los tramites de divorcio y dejemos sentado que se llevo todos los bienes mancomunados, vas a ver lo que te va a pagar-miro por el rabillo del ojo a su pequeña que estaba somnolienta a mas no poder-Las dejo niñas, mi marido hoy tiene guardia y debo hacer que Juana duerma en una cama hoy-me guiño un ojo cómplice-¡ quédate tranquila que este fin de semana es de amigas!¡Yo le digo a mi marido y el se organiza!¿ si?
Bajaron y se fueron a su casa, cuando las despedí, contemple las siluetas alejarse y subirse al auto.
Mis pisadas me llevaron a mi casa. El templo del vaciamiento y la traición.
-¿Decime alguien extrañaría mucho a la gorda si la mando a despachar?-pregunto Sandra, mientras prendía su cigarrillo. La abstinencia por la presencia de la infante, había llegado a su fin.

-Tiene hijos Gaby, aparte la cárcel no es un lugar agradable-murmure, mis ojos por primera vez recorrieron el desolado lugar en que se había convertido mi piso.
Me abrace a mi misma todo era tétrico.
-¡Decime bruja ! nena, pero creo este es un nuevo comienzo. Una nueva oportunidad, para seguir adelante.-me abrazo conteniéndome-¿tu mami, sabe de esto?
Negué con la cabeza.
-La que va armar cuando lo sepa. La vas hacer la madre más feliz del mundo.-me susurro al oído.
Me hizo reír, mucho el resto de la noche. Entre risas y llanto, Gaby me sorprendió con una confesión.
-Me caso.
-¡¿What?! -dije sobresaltada.
-En realidad hace un tiempo que Luis y yo salimos, él es divino. Me quiere, no es un tipo complicado, me calma. Mi madre ya lo adopto de hijo. Y me propuso casamiento….hoy-
Grite como una loca ¡Si, una loca que fue, del llanto tristísimo, a la calma de dejarse llevar por el consuelo a llorar de felicidad!
La loca de Gaby siempre eligió hombres equivocado y erróneos .Esos que sabia que la relación terminaba pronto. Luis es diferente, calmo, de andar pausado, con unos ojos grises que te trasmiten paz.
Eso le dije yo a ella. En ese momento me dijo de todo menos bonita, es mas resalto sus horrible piernas y su falta de buen gusto para combinar la ropa. Superficial, la etiquete.
Ciega, fui tan ciega. Para no ver, para no distinguir a mis amigos, de la gente falsa.
No supe ver que mi marido se enamoró de una mujer diferente. Generalmente las otras son un minon, tipo Valeria Mazza o no se Moría Casan.
Martha debe ser un minon, en otros aspectos que yo no.
El tiempo ha pasado. Gaby se caso con su adorado Luis, embarazada de dos meses. Sandra y yo nos animamos y pusimos un estudio jurídico/ contable. En este país, siempre dicen que los santiagueños son vagos y flojos y prefieren dormir la siesta. ¡Error!..O mi socia salió fallada genéticamente. ¡Es la mina más trabajólica que existe!
Demasiado.
El amigo de Gaby, Manuel, detuvo el vaciamiento a su empresa .El socio se fugo a Miami. Compartimos varias horas y días de trabajo, para mi fue una terapia contra la soledad, la angustia, etc.
Y me gusta, admito.Mucho.Puerta abierta a nuevas posibilidades. A pesar que bajo otras circunstancias y otros ojos, lo hubiera descartado.
Muy alto, muy rico, muy impaciente. Pero es honesto. Eso para mi vale mucho, Ahora.
Con Javier nos encontramos, pese a mis esfuerzos, en lo de mi nueva abogada, la doctora del Valle. Una luz, en esto de divorciar y desplumar a maridos infieles. Se atrevió a hablar y a preguntarme como estaba mi vida.
-¡Bien, muy bien! –Le respondí-al fin me recupere de la ceguera que tenía.
Y levantándome de la silla, salí a la calle y camine por Avenida Libertador tranquila, hasta llegar a casa. Mi nueva casa.
Los prejuicios, son algo inherente en las personas, no te dejan ver más allá .Tenerlos, no tenerlos, es una elección, educar la posibilidad de encontrar gente diferente a uno y a la vez compartir muchos, pero muchos puntos en común.
¿Que pueden tener en común, una chica judía y una católica? Demasiadas cosas, diría.Sobre todas series de tv y zapatos, pregunten a Pruddie y a Gaby,que se fueron al shopping a comprar como premio a su amistad.


HECHOS,NOMBRES ,CIRCUNSTANCIAS ,SOLO EN MI CABEZA ...........QUE NADIE SE OFENDA.

BESOS FIONA

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