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sábado, 19 de marzo de 2011

RECOMENDACION LITERARIA -AUTORES DE PROVINCIA -JUAN CARLOS DAVALOS



He podido disfrutar de un escritor argentino clásico y de tierra adentro,como diriamos : mi querido y comprovinciano Juan Carlos Dávalos y su antologia : "LA MUERTE DE SARAPURA"
Rescato las palabras de Alejandro Fontela  en su excelente prólogo.
"Desde una perspectiva cosmopolita y actual Juan Carlos Dávalos es un escritor casi olvidado...trasmitió la experiencia de su tierra natal con una sinceridad absoluta.
No deformó la realidad,la registró en todas sus dimensiones  y el lector visualiza en sus cuentos un mundo en todas sus significaciones ,desde sus escenografías hasta sus conflictos más profundos.
Fue el testigo y el cronista más sensible de la lenta desaparición de la raza  nativa en los valles Calchaquies...
Por su formación toma dos vertientes ,lo nativo y lo hispano,esto define su obra.
Se definió como"un simple buscador de belleza en el paisaje natal y el las almas ingenuas de mis comprovincianos".
Su obra tiene ángulos de apreciable vigencia que invitan a reconsiderarla..."

Nunca pude leer a Davalos como queria,en la escuela primaria,teniamos que aprender un poema ..sobre Coquena un duende pastor....
Leer esta antologia fue un viaje espectacular y mágico a mi tierra natal,a su gente.Fue poder sentir el calor del sol en los cerros ,el viento que soplaba en mi rostro....
Tiene su prosa ,elegancia y simpleza a la vez,para el lector es un instrumento para poder llevarlo a su tierra, a su gente , a sus dichos....
En una época donde la litertura argentina tenía otro estilo,él era una brisa fresca...se animó y escribió  sobre su hermosa tierra...
Desdecendiente de Güemes(por parte materna) y bisnieto del último gobernador realista en Salta (don Severo de Isasmendi).Esa mezcla de herencia española,criolla ,y su vida en los valles donde la familia tenia una propiedad importante en Molinos-localidad vallista-lo nutren en experiencia  ,que él vuelca sin egoísmo y la retrata mejor que un fotógrafo ...
Los cuentos y relatos de Dávalos tienen al lector en vilo,la sorpresa esta esperandote...
Sus libros ya casi no se consiguen...creo que por obra del universo, encontré el mio acá en Buenos Aires ...
Me quedé con ganas de leer mas y mas ...
De esta antologia ,amé: EL VIENTO BLANCO
Mejor que una pelicula de acción ,la angustia que se padece es única...muy bien narrado lo que las inclemencias del tiempo pueden hacer...
LOS BUSCADORES DE ORO
HAAA!!!!!!
Ese fue mi suspiro....con su habitual estilo recrea una historia sobre unos buscadores de oro en Perú.
De nuevo el relato te atrapa y no te deja en paz...te estremece .
Dejo un link donde pueden escucharlo recitar y enterarse de más cosas...
http://www.portaldesalta.gov.ar/jcdavalos.htm


Si pueden lean algo de Davalos,si lo encuentran ,dejo el famoso poema de Coquena que hoy en dia alguna lágrimita de nostalgia me arrancó.


LA LEYENDA DEL COQUENA

Cazando vicuñas anduve en los cerros.
Heridas de bala se escaparon dos.
-No caces vicuñas con arma de fuego,
Coquena se enoja - me dijo un pastor.
- ¿Por qué no pillarlas a la usanza vieja,
cercando la hoyada con hilo punzó?
¿Para qué matarlas, si sólo codicias
para tus vestidos el fino vellón?
-No caces vicuñas con arma de fuego,
Coquena las venga, te lo digo yo.
¿No viste en las mansas pupilas oscuras
brillar la serena mirada del dios?
-¿Tú viste a Coquena?
-Yo nunca lo vide,
pero sí mi agüelo - repuso el pastor;-
una vez oíle silbar solamente,
y en unos tolares, como a la oración.

Coquena es enano; de vicuña lleva
sombrero, escarpines, casaca y calzón;
gasta diminutas ojotas de duende,
y diz que es de cholo la cara del dios.

De todo ganado que pace en los cerros,
Coquena es oculto, celoso pastor;
si ves a lo lejos moverse las tropas,
es porque invisible las arrea el dios.
Y es él quien se roba de noche las llamas
cuando con exceso las carga el patrón.

En unos sayales, encima del cerro,
guardando sus cabras andaba el pasto;
zumbaba en los iros el gárrulo viento,
rajaba las piedras la fuerza del sol.

De allende las cumbres de nieves eternas,
venir los nublados miraba el pastor;
después la neblina cubrió todo el valle,
subió por las faldas y el cerro tapó...
Huyó por los filos el hato disperso,
y a gritos, en vano, lo llama el pastor.

La noche le toma sentado en cuclillas,
y un sueño profundo sus ojos cerró.
Cuando el alba tiñe - limpiando los cielos-
de rosa las abras, despierta el pastor.
Junto a él, a trueque del hato perdido,
Coquena, de oro le puso un zurrón.
No más en los cerros guardando sus cabras,
las gentes del valle vieron al pastor;

Coquena dispuso que fuese muy rico.
Tal premia a los buenos pastores el dios.






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