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martes, 12 de noviembre de 2013

Ildefonso Falcones entrevista por María José Zaldívar


Cuando me llegó la invitación para entrevistar a Ildefonso Falcones, estuve en la gloria misma.Un autor del que me hablaron varias amigas.Incluso tenía en mi mesa de luz un libro esperándome hacía rato.
La mano de Fátima es un libro que me marcó, ya tendrá su reseña ,pero descubrí un autor que es una joya entre los de habla hispana.
Una de mis amigas (esas hermanas de la vida que tenemos todos) María José Zaldívar  me ayudó con las preguntas y pasamos gratos momentos al teléfono haciendo catarsis sobre los libros de Ildefonso.
Así que fue la elegida cuando por razones de salud ,no pude ir al Hotel a conocer a uno de mis autores favoritos.
Es un hombre sencillo,enamorado de su profesión y generoso en sus definiciones, que no teme compartir.
Comparto la entrevista, desde este blog mi agradecimiento a Cecilia Fanti y Daniela Morel de Random House , A Inés Maidana  por sugerirme para este sueño cumplido.
Y sobre todo gracias a Maria José, no todo los dias tenemos una amiga que acomoda esposo ,hijos y obligaciones diarias para darte una mano.
A Ildefonso ,gracias por las historias...usted si que sabe atrapar al lector .
Recomiendo buscar tiempo para degustar esta entrevista, leerla y saborear cada palabra, cada definición.



Fotografía de la página de Ildefonso Falcones  en Facebook

 ¿Cómo empezaste a escribir? ¿Qué factor influyó para que te decidas  a escribir?
     Yo siempre escribí desde niño, me gustaba. Nunca necesité una motivación externa para escribir, siempre me ha gustado. Fui un lector voraz, yo creo que todos los lectores  siempre intentamos en algún momento  determinado, escribir.
       Siempre lo he hecho, con mayor o menor intensidad, depende de la etapa de mi vida en concreto, no recuerdo una época en donde no haya escrito.

¿Cómo fue que te decidiste por el género histórico?
     Pues porque había escrito en otros géneros y no había tenido suerte,  ninguna fortuna, nadie me había publicado nada. Me gustaba la novela histórica.
    En un momento pensé que en Barcelona no había nada histórico. Porque de la época medieval no hay nada escrito, ahora si han empezado a salir. Antes de  La catedral del Mar no había nada. Elegí un buen tema: Santa María del Mar, una buena época y tuve suerte.

¿Vos dirías que el género que escribís es histórico o histórico de aventura?
      Yo diría que es una novela de aventura, encuadrada en una determinada época histórica. Lo que interesa es la trama de aventuras, alrededor está toda la historia de un determinado momento. Esa trama la podrías trasladar a cualquier otro sitio.

¿Vos sabias que ayer fue el día de las catedrales en España?
 (Risas….)
    No sabía .

¿Cómo se te ocurren las tramas para los libros?
       Es quizás lo más complejo, tienes que elegir una trama y una época   a la vez e interrelacionarlas. Que tu trama se interrelacione con la historia. Que esos hechos históricos tengan algún sentido dentro de la trama y que afecten a los personajes, no a la historia.
       Las tramas son siempre: pasión, amor, venganza, sexo, dinero, odios. Los ingredientes de cualquier novela. A partir de allí, tienes que conseguir que ese momento histórico, del que vas a hablar, cuadre con la trama que tú estás desarrollando. Tienes que encajar todo.

Es como un rompecabezas…
       Sí, si tienes un personaje, es más o menos fácil, el problema es cuando se empiezan a entrecruzar.

Es que en la mayoría de tus libros hay muchos personajes que tienen todos que ver con todos.
        Eso es lo complejo, cuando intentas que esos secundarios jueguen en la historia.

Por ejemplo, en La catedral del mar, los secundarios  en algún momento, pasan a ser muy importantes.
        Y en este último también. Hay personajes que la gente  dice que son más importantes de los que yo defino como  personajes  principales— que son las dos mujeres  que protagonizan la novela—Algunos les gusta el gitano. También es  bueno que el lector no esté de acuerdo quien es el personaje principal.

En  La catedral, Joan que empezó muy chiquito, se va comiendo la novela de tal manera  que pasa a ser muy importante. ¿Vos  comenzás las novelas  con los personajes desde chiquitos, crecen solos?
        Los debe hacer crecer, debes marcar a lo largo de la novela unos momentos culminantes que no debes dejar nunca que se modifiquen, entre medio puedes jugar  o hacer más o menos, tienes que llegar al límite que te has marcado, sino puedes llegar a la página setecientos y que no te cuadre.

Tus libros son extensos, detallistas, como un encaje delicado. Poseen un hiperrealismo que nos hacen capaces de viajar con los protagonistas, podrás contarnos ¿Cómo encaras la investigación? ¿Primero el tema y después la investigación?
     Tiene que llegarte todo junto sino, no te va a cuadrar. Tú piensas en la última por ejemplo: la creación del flamenco, para eso tienes un personaje clave que es la esclava negra, tienes que elegir otro.
       Hablar de flamenco es hablar de gitanos y hablar de gitanos en esa época, era hablar de Triana, no era otro lugar. A partir de allí tú tienes ese esquema, esos datos así muy genéricos y tienes que encontrar la época en que puedes desarrollar eso.
 Puedes encontrar varias épocas, si hablas de una esclava no puedes ir al siglo veinte. La esclavitud en algunos lugares seguía, pero menos.
      Si hablas de los gitanos aparecieron en España en el siglo 15,  a partir de allí vas jugando vas acotando y al final vas describiendo la época que te interesa, te va acotando la trama que quieres escribir.

¿Cómo elegís a los personajes y sus  nombres?
    Los nombres es un rollo, busco en los libros y voy señalando, si tengo que pensar los nombres no tiene ninguna importancia. El del personaje principal, si lo pienso.
      ¿Cómo elijo los personajes? Bueno según lo que quieres hablar, yo en general hablo de personas sencillas, hablo de personas con una pasión muy fuerte pero que vienen de la capa humilde. No hablo de grandes personajes de la historia, por lo tanto están definidos por las situaciones según la época.

¿Qué cosas te ayudan a crear el personaje?  ¿En qué pensás: música, pinturas fotos?
    ¿La representación física te refieres?

Física y de carácter
      La representación física le doy una serie de pinceladas, no paso a definirla con exactitud. Yo estoy leyendo una novela muy buena que te dice hasta cómo tenía las uñas el personaje. Esos detalles te encasillan mucho.
       Yo lo hago a grandes rasgos. Si hablo de la esclava negra Caridad, digo que es una mujer guapa, atractiva, a partir de allí es el lector el que piensa en su Caridad o en su gitano.

Vos nos das elementos y desde allí construimos.
     Yo creo que eso es lo importante, me da la impresión, es mi objetivo. No quiero tanto detalle, no quiero cercenar la imaginación del lector. Para mí diciendo que es una persona negra, atractiva y sexy, el lector se imaginará su Caridad ideal.

En eso tenés razón, hay escritores que te describen los personajes de tal manera que tienen que ser así, sí o sí.
     Sí, el lector juega menos, no digo que sea malo, pues si le han dicho que tiene las uñas cortas no se las puede imaginar largas.

¿Cómo es el ambiente que vos usas para escribir?
        Es en un despacho que tengo en casa, con los ruidos de la casa. Con cuatro niños, con la limpieza, con lo ordinario de cualquier casa.

¿Tenés horarios o en cualquier momento?
      Por las mañanas, es más tranquilo, después yo sigo como abogado, a la tarde voy al despacho.

En tus libros los personajes son marginales, de origen bajo, les cuesta llegar  ¿Por qué?
     Porque así era la mayoría de la gente, hasta la revolución industrial, hasta la promulgación de todos esos derechos que nos permiten ser ciudadanos y  personas libres. El noventa y nueve por ciento de la población era así, sino marginal. Bueno los gitanos de esta última novela, si un poco más. Sino segregados.
      Mis personajes son humildes. Vas a encontrar una burguesía en el siglo dieciocho. En una Barcelona del medioevo, están los mercaderes, etcétera. Pero la mayoría era gente humilde.
 A mí me gusta, porque a través de esa  gente humilde se pueden profundizar más cosas. Puedes hablar de las costumbres, que es lo que hace a la persona viajar en el tiempo.

¿Por qué tus personajes tienen  una vida muy sufrida y siempre le suceden cosas que los ponen al límite?
    Le van sucediendo cosas porque lo decido  yo… (Risas) es lo que resulta interesante.

¡Pero los pones al límite siempre!
     ¡Bueno!, pues por ejemplo hoy, si tú ves una película de James Bond están al límite siempre de todo. Y se tiran desde sitios de donde piensas “Se van a matar”,  o de un avión. Buscamos esas situaciones límites  que crea más tensión, a mí me gusta así.

A mí me pasó con La Catedral del Mar, las primeras doscientas hojas, no paraban de pasarles cosas al pobre Arnau. En un momento, leía un capítulo y tenía que dejar, era la angustia
    Se te encogía el corazón… (Risas)

Hablaba con Andrea, mi amiga  que estaba leyendo “La mano de Fátima” y ella me decía:” A mí me pasa lo mismo”. Se ve que sos así…

    A mí me gusta este tipo de literatura como lector y es lo que pretendo darles a mis lectores. Hoy en día en casa nos acostamos a las doce y media de la noche, entonces leemos, tanto mi mujer como yo. Y eso significa retrasar al sueño media hora, tres cuarto de hora. Quizás el fin de semana un poco más, evidentemente en verano tienes más tiempo. Pero los días de semana normal, arañas ese tiempo para la literatura. Entonces en esa media hora para mí tienen que pasar cosas. Tiene que ser esa tensión la que me mantenga despierto, sino cierro el libro y me pongo a dormir.

Cómo para decir, me acuesto media hora más tarde, pero…
    Pero voy a disfrutar con este libro. Pues hay veces en que coges algún libro y son descripciones y la trama va  lentamente. Yo me duermo, lo siento quizás sea buenísimo, maravilloso, pero me duermo.

¿Cómo fue que se te ocurrió La Catedral del Mar y por qué elegiste el siglo catorce que es un siglo terrible?
    Como te dije antes quería escribir una novela histórica, pensé en Santa María del Mar, la conocía mucho. De niño siempre te llevan a verla.
     Coincidía que Santa María del Mar, estaba detrás de los juzgados, ahora no, pero tenía horas perdidas, porque tienes un juicio, lo suspenden, siempre iba a pasear por allí.
       En un momento dije que iba a escribir una novela histórica de Barcelona, el siglo catorce porque la construyen en ese siglo y coinciden con el siglo de mayor importancia de Cataluña. El siglo de oro de Cataluña.

¿Para vos qué significó el libro “La Catedral del mar”?
    Un sueño, es como una película de hadas, donde te tocan con una varita y te conviertes en princesa.
(Risas)

Me comentaron que la primera edición la auto gestionaste vos.
    No, lo que pasa es que tardé dos años en publicarla. Me la rechazaron todas las editoriales y tardé dos años en que alguna editorial se interesara por la novela.

¿Tardaste bastante en escribirla?
     Si, cinco años.

¿Fue la que mayor tiempo de investigación te llevó?
      No por la investigación, porque estando en tu ciudad tienes acceso a todo. Es que me dedicaba al derecho el ciento veinte por ciento, más mis cuatro hijos, vivíamos del derecho.
     Vivía levantándome a las 6 de la mañana y de siete de la mañana  a ocho de la noche  al despacho, escribía los fines de semana y entre horas. Llevó mucho tiempo y mucho esfuerzo.

¿Por qué en tus libros siempre aparece la dicotomía Amor-odio?
     Creo que son pasiones universales, la vida se fundamenta en eso. El equilibrio entre el amor, el odio,  son ese tipo de sentimientos que lo tenemos todos. Marcan el devenir de la gente y de la historia.

¿Por qué en La reina Descalza, elegiste 2 mujeres de protagonistas?
     Porque quería hablar de música, de canto, de baile. Yo creo que la emotividad, la sensibilidad está más en las mujeres. Representar este tipo de sentimientos en un libro es muy difícil, conseguir que el lector sienta la música, el canto, el baile con letras es muy difícil. A través de la mujer es más sencillo que a través del hombre.
     He escrito la tercera novela, los protagonistas  anteriores eran hombres, que sean mujeres es interesante.

Nos das una oportunidad…
    Todas las que quieras.

¿Y cómo fue que te metiste en la cabeza de una mujer?
    Lo intento y ahí tengo la ayuda de mi mujer que es la lectora, la de mi editora. Si en algo me pasaba, me decían: “Esto está mal”.
     Hay que pensar en la sensibilidad  especial de las mujeres. Yo hablo de asesinatos y no soy un asesino, hablo de violaciones y no soy un violador, hablo de curas y no soy sacerdote. Yo creo que si estudiamos y pensamos como actúan las mujeres, se puede hacer un buen dibujo de cómo es eso. Si te equivocas, pues te corrigen.

¿Te cuesta escribir escenas de amor o de sexo entre los protagonistas?
     En absoluto, me encanta, no nos engañemos.

Viste que hay escritores hombres que les cuesta más…
     No, el sexo debe tratarse con total naturalidad, según que novela, pasa que ves que se va a producir una situación sexual y cuando llega hay muchos escritores que se la saltan.
    Yo lo siento, pero ¡hombre! Si te está llevando la trama, te está llevando a eso. Tú no puedes dejar al lector así.
      Igual, si hablamos de asesinatos es otra relación humana, pero el sexo, es más linda que cualquier otra.

Hemos leído en La mano de Fátima escenas desgarradoras sobre abusos, matanzas, crueldades. Y como lectores no salimos inmunes, nos atravesaron. ¿Cómo te afecta a vos escribir sobre eso?
     Impactado no, porque estás en un mundo de fantasía. No debemos dejarnos llevar por esas sensaciones que al fin y al cabo las estamos creando nosotros.
     Si un periodista habla de la violación de una niña, que sabe que ha sido verdad y está pensando y llevando su cabeza a una realidad que esa niña ha sufrido si puede impactarte. Pero acá hablamos de pura fantasía, si al hecho lo trasladas a la realidad o en un ejemplo que hubiera ocurrido, si vas a estar mal.

¿Te gustaría escribir una historia contemporánea o te sentís más cómodos con lo histórico?
     Me gustaría sí, no creo que lo haga, no es un problema de comodidad. Yo me siento muy cómodo en lo histórico y me gusta estudiar la historia. Es un problema un tanto pragmático, a mí me gusta así y la editorial me lo pide: “Escribe novela histórica “. El público me  lo pide así, entonces ¿para qué cambiar de registro?
      Si escribo una novela contemporánea, la gente le extraña ese cambio de registro. Hay tal campo, tanta magnitud de tramas y de momentos históricos que se pueden elegir, que yo estoy encantado.

¿Cuál fue el libro que te costó más escribir? ¿Y por qué?
     La catedral. Yo escribía a deshoras, los otros dos no. En la catedral, trabajaba como abogado. En la mano de Fátima intenté seguir y me di cuenta que o me asociaba con gente o moría en el intento y en la tercera ya he tenido socios.
     Desde el punto de vista del esfuerzo. La catedral, tiene un añadido  y es que cuando la escribes sin ser escritor, sin haber accedido al mercado editorial. El planteamiento que te haces, es que son cinco años de esfuerzo, cinco años de la mayoría de tu ocio, dedicado a un proyecto. Y a lo largo de esos cinco años piensas si no eres un imbécil, sino estas tirando un tiempo precioso, porque tienes niños, si todo aquello va a ser fructífero. Esas dudas me asaltaban cada dos por tres, necesitas un esfuerzo tremendo no sólo para escribir  sino para solventar esa posibilidad.
    Llevo tres años he escrito la mitad de la novela  he utilizado un montón de horas que podría haberla disfrutado con mi familia o para mi ocio personal. ¿Y para qué? No lo sabes, eso es muy duro.
     La segunda novela ya sabía que me la iban a publicar y la tercera también. Pero en la primera no lo sabes.

¿Cuál fue el dato histórico que más te costó conseguir?
      Sigue costándome la ropa interior femenina y todavía no lo tengo claro. El tema de las bragas de las mujeres. Sé que en algún momento determinado aparecen, pero como se crean, como se desarrollan, cuando empieza, quien las utiliza.
       Había mujeres en el campo que no las utilizaban. Y antes hablábamos de sexo, si la escena es explicita debes saber cómo iban vestidas las personas, ese es un dato que a fecha de hoy no lo tengo.

Capaz que para el próximo libro lo podes saber.
¿Tenés en mente el próximo libro a escribir?
No, tengo muchas ideas pero sentarme y decir:” ¡Esta! “, no.

Argentina y España tienen una larga relación desde la conquista, ¿Podría haber alguna historia futura?
     Si no me cabe ninguna duda, a mí me gusta pisar los sitios donde escribo. Tendría que venir, no es un impedimento, pero  ya supone una barrera.
      La historia argentina e hispanoamericana son maravillosas para escribir sobre ellas, no sé si no se ha escrito lo suficiente.

¿Cuándo escribiste la Reina descalza, estuviste en Cuba?
    No, es que Cuba se toca muy poco. La protagonista sale de Cuba pero no se habla más del lugar. Hablamos de los recuerdos que tiene. Es que precisamente yo la quería desarrollar a esa historia en Cuba, se me hizo muy cuesta arriba, entonces lo que hice fue traerme a la esclava a España. Pero Cuba es muy secundario, no necesita que la pise para ello.
     Tengo mucha documentación sobre ingenios, tampoco hablo de la historia de Cuba, de las costumbre cubanas, salvo de las posibles costumbres de los esclavos dentro de los ingenios. Que eran los principios de los ingenios azucareros. Los demás sitios si los he visto: Portugal, Sevilla, Madrid.

¿Te sentís identificado con el pueblo gitano?
     Me gustaría desde el ansia de libertad me parece maravillosa. Me parece que ese ansia de libertad , lleva una serie de servidumbre , que son muy importantes para el pueblo gitano, el etnocentrismo, el no pensar en los demás, sólo en su familia. Los payos no existen. Pero en esa búsqueda de libertad del momento diario, del día a día, de vivir el instante, lo que va a pasar pasado mañana da igual. Eso es muy difícil de conseguir cuando tienes responsabilidades, cuando tienes niños, no pensar en el mañana es imposible.

¿Qué dijo la comunidad gitana sobre el libro?
   No dijo nada, me ha llegado alguna referencia de alguien que tenía un amigo gitano que le pareció fantástico. Pero alguien representativo de la comunidad no.

¿Cómo influyó en vos la educación jesuita?
      La educación jesuita, es una educación que te obliga a ser culpable, eso te marca, ha marcado mucho a mi generación. Yo lo hablo con mis compañeros, la culpa está por encima de todo. La culpa está siempre flotando.
      Dentro de lo que había era una educación bastante libre, era una educación que te enseñaba a pensar. Te obligaba a un desarrollo  intelectual importante, eso ha sido lo mejor. Pero dentro de ese concepto de la culpa exacerbado.

¿Te acordas cual fue el primer libro que leíste?
     ¿Novelas? Debió ser las típicas de aquella época: ”Los Cinco “,”Los siete secretos “de Enid Blayton. Están en todo el mundo, novelas juveniles maravillosas. No sé si estaban aquí en Argentina.

¿Cuál es la que te marcó y vos dijiste “ Yo quiero escribir así “?
      No tengo espíritu crítico, las que más me han marcado son aquellas que supusieron un cambio de la lectura infantil a la lectura adulta. No hubo lectura juvenil, yo pasé de la lectura infantil a la adulta.
      Este tipo de novelas me encanta:”Tiburón “, la novela en que basa la película, es anterior, de cuando yo tenía dieciséis años. “Éxodo”, que antes de convertirse en éxitos internacionales, eran grandes novelas. Estas eran las novelas en las que accedí en ese salto.

¿A vos que te gusta la aventura, no te gustaban las de Emilio Salgari?
     Alguna he leído, ya cuando saltas a otras, eran un tanto juveniles las de Salgari. Harold Robbins, por ejemplo, yo creo que leía las versiones latinoaméricas, porque en España  trataba el sexo de manera importante  y de allí leíamos estas novelas, sino prohibidas, mal vistas. Mi madre no  me las dejaba leer.

¿Tu autor favorito?
    No tengo.

¿Actualmente, que estás leyendo?
     Ayer terminé una que se llama: “Ha vuelto” una parodia sobre Hitler, que resucita en el siglo XXI y ahora estoy leyendo una que se llama “Canadá” de Richard Ford.

¿Autores latinoamericanos has leído?
    Isabel Allende, Vargas Llosa.

¿Qué gusta?
     Si la novela es buena si la leo, a mí el autor me da igual, puede ser el más desconocido del mundo. Yo hojeo la sinopsis, hojeo un poco el tipo de lenguaje, si hay mucho dialogo. Leo todo tipo de novelas de todo tipo de autores.

Lees de todo, romántica, de aventuras…
     Si es romántica, romántica no, pero bueno todas las historias tienen un poco de romance, es muy difícil encontrar una novela que no tenga ese punto entre una persona y otra.

Mi marido lee “Capitán de mar y guerra”  que son como veinte libros  y dice que no tiene romance.
     Yo creo que siempre hay algo, es imposible escribir sobre la vida sin romance. Es muy atractivo.

¿Qué consejos el darías a la gente que quiere comenzar a escribir?
    Pues que estudie una carrera primero. Que se gane la vida primero, que no pretenda depender de la literatura. Que aprenda, que vaya a una escuela de escritura. Escribir no viene por inspiración divina. Hay que aprender a escribir.
    Todo el mundo puede escribir, pero hay que aprender, hay que ir a un taller literario y aprender los recursos literarios. ¡Vamos! Los grandes músicos han aprendidos, los pintores tenían escuelas. No necesariamente tiene que ser un don divino. Se aprende.
     Es como cualquier profesión, tienes que ir aprendiendo y desarrollándola.

Se encuentran con muchos impedimentos para publicar.
     Claro y que tengas éxito ese es otro tema. Una cosa es ser escritor, otra tener éxito. Hay grandes escritores que no son comerciales. Conozco grandes novelas que pasan desapercibidas.

Nos quedan los recuerdos y la felicidad de sus libros.Aguardo con ansias el último,ese que no escribió y llegará. Sueño con que se decida escribir sobre Argentina y se tenga que quedar a vivir nuestros paisajes.
besos 
Fiona






































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