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sábado, 18 de abril de 2015

El galán del mes de Abril : Mister Darcy por Gabriela Margall




Darcy

Es una verdad universalmente reconocida que el señor Darcy, soltero y rico, busca una esposa. Esa es la verdad de Orgullo y prejuicio, es la verdad que viene a ser demostrada a lo largo de la novela. Dado que es una verdad irrefutable que Darcy se casará, la gran pregunta es: ¿con quién va a casarse el señor Darcy?
En teoría, Darcy es el prototipo del hombre deseable. Soltero, atractivo y rico es el hombre que las mujeres, puestas en el mercado del matrimonio como si fuesen tiras de asado, quieren atrapar. Darcy es bienvenido en Hertfordshire: él tiene dinero, las familias que lo reciben tienen hijas casaderas.
El problema es que, en el momento en el que pisa el salón de la familia Lucas, el recién llegado Darcy se vuelve antipático para todos. ¿Qué es lo que lo que lo vuelve antipático? Su desprecio, su orgullo, su desdén hacia todos aquellos que se arriman al escuchar su currículum: ¡Diez mil libras al año! ¡Tierras en Derbyshire! ¡Casa en Londres!
Darcy está tan seguro de su posición social, tan convencido de que van a adularlo que se limita a despreciar a todos por igual. Asume también que, por debajo de su esfera social, están los aduladores, los que buscan ascender en la escala social relacionándose con él. Por eso apenas se ocupa de tratar con gente, porque ya sabe, ya ha vivido, lo que implican esos aduladores.
Será en ese primer baile de los Lucas donde despreciará a Elizabeth Bennet y encontrará una reacción que no esperaba: Elizabeth se burla de su desprecio. Es ese primer gesto, la burla de Elizabeth -Austen se encarga de hacernos saber que él la escucha-, el que descoloca a Darcy, lo ubica en otro lugar. Más aún: ubica a Elizabeth en otro lugar. Deja de ser una más del montón y se convierte en una mujer deseable. El amor aparecerá ahí donde Darcy ejerce su desprecio: en una de esas chicas sin parientes ni fortuna que quieren atrapar a un hombre como él.
Ahora bien, Darcy está convencido de que es un perfecto caballero, rico, atractivo y deseable. Darcy, que conoce la verdad irrefutable del libro, no tiene dudas: Elizabeth quiere casarse con él. Y será desde ese lugar que se declarará a Elizabeth Bennet: profundamente enamorado de ella pero de la manera más torpe posible. Torpeza que demuestra lo fuera de lugar que se encuentra.
El problema que Darcy ignora es que, a partir del baile en casa de los Lucas, él se convirtió para Elizabeth en algo peor que Mr. Collins. Porque Collins -siendo tan ridículo como Jane Austen puede hacerlo- merece gratitud de su parte en el momento de la declaración. Darcy, cuando se declara, no recibe gratitud. Elizabeth lo rechazará en uno de esos tres momentos extraordinarios que tiene en la novela: el rechazo al señor Collins, la pelea con el señor Darcy y la batalla final, épica, con lady Catherine. Es la muestra más clara del desprecio que siente, hasta ese momento, Elizabeth Bennet hacia el señor Darcy: él es el último hombre en la tierra con el que ella pensaría casarse.
Será un verdadero milagro, y Darcy tiene el dinero para comprarse un milagro -o dos-, el que haga que Elizabeth lo vea con otros ojos. O, parafraseando a Austen, que lo vea con los mismos ojos, pero conociéndolo mejor.
Elizabeth podrá ver en esos milagros a un Darcy generoso, gentil, agradable. Darcy nunca dejará de ser quién es, pero ella lo comprenderá mejor y comenzará a amarlo. No es Elizabeth la verdadera enamorada del libro. Es Darcy el verdadero héroe, el capaz de hacer que Elizabeth Bennet -la inteligente, vital y a veces imprudente Lizzie Bennet- se case con alguien.
¿Es Darcy el más deseable, el más amoroso de los caballeros Austen? Yo llegué a creer que no. Wentworth, el caballero protagonista de Persuasión es mucho más amoroso incluso en su desdén hacia Anne. Darcy puede ponerse odioso, sobre todo en los primeros capítulos, para el que no conoce la historia.
Pero Darcy ama y ama a través de toda la novela. El amor lo interpela, lo cuestiona y cuando todo parece fracasar, él sabe cómo sobrevivir a la tormenta. Después de todo es un caballero de cuantiosa fortuna que busca una esposa. Y la encuentra. Y se casa con ella porque la ama.

Gabriela Margall




La primera vez que leí Orgullo y prejuicio , navegué en la incertidumbre del temor del romance truncado por la autora. Jamás me podré recuperar  de lo acontecido en Mujercitas con Jo y Laurie.
Never en mi vida...escrito así!
Con paz logré aceptar los laberintos de Jane(que buen título para una obra! ; )  ) . Con pena no podía compartir  mi fascinación con este galán nuevo que desplazaba a Teddy Lawrence del raking de galanes.
Con el tiempo me volví en una janeadicta, miraba cuanta película había. Era una critica feroz de los actores que osaban ponerse en la piel de Darcy. Me gustan la interpretación de este chico de la foto (Matthew Macfadyen)
Seco,rígido, un gran timido al que comprendí después de varias re-lecturas.
¿Por qué los hombres pierden con el dueño de Pemberley?
Porque nadie puede con este hombre que es dueño de muchos defectos que los despliega en toda la novela.  Porque oculta sus virtudes.  Hasta tiene el tupé de disfrazar sus virtudes en defectos,sólo porque es el dueño de Pemberley. Es dueño de una gran fortuna que nos hace soñar con ser la señora Darcy.
Porque  si mira a Lizzie Benett , la provocadora, la que lo enfrenta mas de una vez y como dice Gabriela,lo descoloca. La chica invisible. La que no era conveniente.
Y si la enamoró a ella, ¿Porqué no nos mirará a nosotras que lo amamos  como es él? Mandón, malhumorado, entrometido. Pero valiente cuando debe aprender a manejar sus sentimientos.
No teme ser feliz con un hilo de esperanza que le provee su odiosa tia Catherine al hablarle sobre su discusión con Lizzie.
Un tipo humano, con debilidades y virtudes...el problema radica cuando lo encarnan Colin Firth o Matthew Macfadyen. Ahi todas suspiramos mas! y chau hombres reales, que serán buenos, también tienen defectos ,virtudes, te podrán querer tal cual somos.
Culpen hombres del mundo a Jane Austen y sus cartas estremecedoras,sus frases descarnadas que hicieron de este hombre un galán invencible.

“En vano he luchado. No quiero hacerlo más. Mis sentimientos no pueden contenerse. Permítame usted que le manifieste cuan ardientemente la admiro y la amo.”

“Mis afectos y deseos no han cambiado, pero una palabra suya me silenciara para siempre”

“No podría decirte qué momento, qué lugar, qué mirada o qué palabra sirvieron de base. Hace ya demasiado tiempo. Lo que sí sé decirte es que para cuando me di cuenta ya estaba metido hasta el cuello.”

Pero este señor Darcy es  el que nos lleva a soñar  con esto : "Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna,
necesita una esposa.  "
Así que cuando tu mejor amigo te dice: "Me parece que tenes repetido tres veces Orgullo y Prejuicio "...no querido no es un error...es que necesito tener a Míster Darcy en diferentes versiones.

Un gracias GIGANTE  la diosa de  Gabriela Margall ,que es una  JaneAusten Adict.
#galándelmes
#GabrielaMargall

besos y disfruten del trailer.

Fiona.


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