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sábado, 25 de julio de 2015

Ojos unitarios por Andrea Vázquez


Mamá escribe, practica , las ideas suelen dispararse en cualquier lugar. Al mes de estar juntos , escribió esta historia que inspire yo.

Ojos unitarios

A la sombra de su despacho, el sol tímido del amanecer lo encontraba despierto, dispuesto a convidarle unos mates, como todos los días.
Esta vez tenía compañía. Un acompañante diferente, se asombró el astro rey. Con sus rayos se dispuso a calentar el día, a regalarle un amanecer dorado. El nuevo visitante se movía inquieto entre los brazos del general.
Dos miradas igual de felinas se midieron. El general había disciplinado desacatados más inquietos y más unitarios que este.  El maullido y  una vuelta de rostro, asombraron a Rosas.
Ellas se lo entregaron a las doce de la noche, junto con las empanadas, los pastelitos, pañuelos bordados, y whiskey irlandés.
El gato se adaptó a su brazo en seguida, era negro como la noche que las convocaba, con ojos azules. Ojos unitarios.
El whiskey y el gato lo reconfortaban. Las cosas no iban bien, ¡que sería del país cuando él no estuviera! ¡Cuándo se le acharan todos los males pasados, presentes y futuros!
El animal  buscó su calor y él podía jurar que le sonrió. El gato unitario le sonreía a él. Ignoró a las cotorras y pidió paz entre sus brazos. Era suave cómo el terciopelo.
La noches y los días se sucedían en compases seguidos. El gato lo acompañó en la vigilia, lo divirtió observar cómo araño a Terrero, sucumbió a las caricias de Manuelita. Se posesionó de su despacho, paseó entre informes secretos, más secretos y de los otros. Meo en un par de informes de gente que merecía eso: un meo. Saltaba frenético reconociéndose un  Ortiz de Rozas. A su madre Agustina ese gato también le habría caído simpático. Y a su madre no le caía en gracia nadie.
Rió cómo nunca, cuando hizo cagar de susto al francés maricón que esperaba desde hace tres día audiencia. Casi lo pisa y el pequeño aulló defendiendo su territorio. ¡Defendiendo la patria carajo!, Ese gato tenía más pelotas que muchos de los hombres que él había conocido.
Se acostumbró a su ronroneo, a su corcovear de lomo que el advertía sin pelos en la lengua cuando alguien no era de fiar. Andaban juntos de acá para allá.
Ellas se lo habían advertido.
 Su amigo Francisco  le dijo  a modo de broma:
— ¡Pero habrase visto un gato más inteligente! Y que le falta hablar nomás me dijo mi hija.
— ¡Viva la Santa Federación, araño a los salvajes unitarios! Eso dice siempre, —. dijo  parco y practico. El gato sacaba a relucir ese humor escaso y medido en él.
— ¿Cómo lo va a llamar Tatita?— preguntó Manuelita curiosa cuando tomaban mate, hacia un mes que lo tenía y era su sombra. La sombra unitaria de Rosas.  Se alzó de hombros y tomó a su gato. Fingió que nunca vio esa tímida sonrisa de satisfacción femenina de Manuela. Seguro que ella estaba con las conjuradas.
—Tatita, así se llamará.
Tatita viajo con él a un lugar frío llamado Inglaterra, lloraron juntos cuando el sol del amanecer los saludaba, pero no le podían convidar con mate, ni con los pastelitos y  el  dulce de leche.

Texto de Andrea Vázquez


Dedicado a La Cri Carbon , fan de Silvestre , el cual se la "presta" a su esposo ...porque ella es una chica Silvestre.


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